Las enfermedades neurodegenerativas se curarán, pero no a corto plazo
Especialistas abordan en un congreso la evolución y tratamiento de este tipo de trastornos, que afectan a un millón de españoles
Familiares de enfermos de Alzheimer o Parkinson esperan con ansiedad buenas noticias sobre avances médicos que permitan el tratamiento de estas y otras enfermedades neurodegenerativas. Pero, aunque estas enfermedades «se curarán», no será a corto plazo, aseguró ayer el investigador José López Barneo, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED). López Barneo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Sevilla, preside en la capital andaluza el tercer foro de CIBERNED, nodo que reúne a 63 grupos de investigación en los que participan setecientos investigadores españoles, 150 de ellos contratados directamente y cuyo presupuesto anual supera los seis millones de euros. A su juicio, las enfermedades neurodegenerativas, cuyas patologías más conocidas son el mal de Alzheimer o el Parkinson, constituyen «una epidemia silenciosa» de las sociedades desarrolladas «que desaparecerán, pero no en cinco o diez años».
«La neurodegeneración representa hoy una de las lacras médicas y sociales más importantes y por ello constituye uno de los retos médicos del siglo veintiuno», apostilló. López Barneo explicó que «la mayor limitación» para afrontar estas patologías «es que aún desconocemos cómo se generan», por lo que «no tenemos formas inteligentes de abordarlas».
«Se trata de patologías multifactoriales, difíciles de abordar porque cuando avanzamos en un campo, la enfermedad lo hace por otro; por ello recuerdan en muchos aspectos al cáncer y todos sabemos que Nixon prometió que acabaría con el cáncer en una década y cuarenta años después, aún no lo hemos logrado», aseveró.
Trabajo con células madre
Para López Barneo, es crucial «evitar que las neuronas se degeneren» porque permitiría «vivir 30 ó 40 años más» sin patologías como el Parkinson o el Alzheimer. En su opinión, es importante afrontar también otras patologías neurodegenerativas menos conocidas pero de gran mortalidad e lesividad, como las ataxias, la enfermedad de Huntington o la Esclerosis Lateral Amiotrófica.
Recordó que muchos equipos científicos, entre ellos el que él dirige en Sevilla, trabajan «intensamente» en transferir lo antes posible a la industria farmacéutica y a la práctica clínica sus descubrimientos sobre la capacidad terapéutica de las células madre, pero advirtió de que «no es fácil» y, pese a las expectativas mediáticas generadas, ni siquiera será posible «en mucho tiempo» en el caso de las células madre embrionarias.
Sí destacó el creciente interés por los denominados «biomarcadores», los cambios moleculares que permiten detectar en la sangre, orina u otros elementos del organismo cuándo una persona sufre una enfermedad y cómo evoluciona.
Su uso permitiría detectar antes enfermedades neurodegenerativas, elemento crucial porque un diagnóstico temprano facilita su tratamiento, disminuye su impacto y mejora la calidad de vida.
Además, los «biomarcadores» facilitarían «un seguimiento objetivo» de estas enfermedades, lo que mejoraría la «eficacia» de terapias «un poco más a la carta», según este investigador.
Fuente: www.diariosur.es

