AEMC forma parte del programa UJI-Voluntaria, un modelo de compromiso
En los últimos tiempos estamos asistiendo a una denominada `crisis global`, es decir, no solo las circunstancias económicas son extremadamente rigurosas, sino que nos rodea una crisis de valores, de principios... La universidad no es ajena a esta realidad y, aunque la economía es la que manda en determinados sectores, por fortuna, no rige completamente el destino de acciones solidarias para las que el apoyo económico no es `el factor` sino solo uno de tantos. Desde el convencimiento de que debemos seguir profundizando en el rol social de la universidad y de que debemos trabajar para vivir en un país más sereno e inclusivo, se ha puesto en marcha un programa de voluntariado propio de la Universitat Jaume I.
La universidad es un verdadero y efectivo motor de transformación de realidades. Es incuestionable el compromiso de la universidad en la docencia y en la investigación, pero dicho compromiso quedaría vacío si no incluyera una apuesta por una formación integral no ajena a valores cívicos, de tolerancia, de justicia, de solidaridad y de respeto. Para que esta formación integral sea una realidad, es fundamental el contacto cotidiano e inmediato con la sociedad, por tanto, es responsabilidad de la universidad generar espacios en los que dicho contacto sea efectivo, constructivo y formativo.
Uno de estos espacios debe ser el proporcionado por acciones de voluntariado universitario. El voluntariado es una pieza esencial en el proceso de reunión entre la universidad y la sociedad. La última legislación universitaria no es ajena a esta necesidad, la ley 6/2001, de 21 de diciembre, de universidades tanto en su preámbulo como en su articulado establece que `las universidades fomentarán la participación de los miembros de la comunidad universitaria en actividades y proyectos de cooperación internacional y solidaridad. Asimismo, propiciarán la realización de actividades e iniciativas que contribuyan al impulso de la cultura de la paz, el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, como elementos esenciales para el progreso solidario`.
Con el objeto de promover una ciudadanía actual y comprometida, desde el Vicerrectorado de Cooperación Internacional y Solidaridad y, en particular, con la gestión de la Oficina de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad, la Universitat Jaume I ha puesto marcha UJI-Voluntària, una línea global de voluntariado que incluye un listado abierto de programas a los que pueden vincularse todos los miembros de la comunidad universitaria. No cabe duda de que los voluntarios y las voluntarias que participen en los distintos programas aportarán innovación, nuevas ideas, entusiasmo, nuevas actitudes, valores y formas distintas de ver la realidad y actuar sobre ella. Igualmente, el programa pretende ser el reflejo de la sensibilidad y de las inquietudes de la comunidad universitaria, que se corresponden con el ejercicio de una ciudadanía activa y comprometida. Cáritas, Fundación Secretariado Gitano, Asociación de Daño Cerebral Adquirido, Asociación de Esclerosis Múltiple de Castellón, Servei d´Orientació i Suport al Menor (SSOM), Centro Social Marillac, Asociación de Voluntarios de Acogimiento Familiar-AVAF y el Centro Penitenciario Castellón I han sido pieza clave en la propuesta de algunos programas, por supuesto, el listado de asociaciones e instituciones está abierto, el voluntariado debe ser un compromiso de la comunidad universitaria.
La universidad puede aportar una reflexión crítica con fundamento en el conocimiento y en el pensamiento asentado en valores. Es más, considerando el volumen y diversidad de personas vinculadas a nuestra Universitat Jaume I --estudiantes de distintas provincias y de otros países, personal docente e investigador y personal de administración y servicios-- así como la variedad de enseñanzas que se imparten --grados, másters, doctorados, títulos propios, Universitat per a Majors, etc.-- es una responsabilidad ineludible potenciar acciones de voluntariado que engloben a todos estos colectivos. La UJI puede ser gestor y actor substancial en la conceptualización de la universidad como agente social, de forma que la construcción y puesta en marcha de un programa de voluntariado universitario llegue a ser una realidad que exprese y fortalezca ese ineludible compromiso con la formación integral de la persona.
Tampoco hay que olvidar las necesidades de mejorar la formación universitaria y la capacidad de generar cambios en los estudiantes, el aprendizaje participativo y activo es un proceso en construcción que debe afianzarse para poder constituirse en una herramienta sólida para hallar soluciones duraderas a los problemas más urgentes de muchas personas. Los beneficios derivados de la participación de los jóvenes en las actividades de voluntariado y de servicio comunitario son múltiples: mayores conocimientos y posibilidades de encontrar un empleo, un aumento de su capital social y una mejora de su rendimiento académico en la escuela o la universidad. Nuevamente la legislación no es ajena, la ley 6/2001, de 21 de diciembre (artículo 46.2.i) reconoce la posibilidad de que los estudiantes tengan derecho a `obtener reconocimiento académico por su participación en actividades universitarias culturales, deportivas, de representación estudiantil, solidarias y de cooperación`.
El paso en la incorporación en el currículo académico de los estudiantes ya está dado, ello es muestra de que la universidad es un actor clave en la corresponsabilidad social del individuo y de las instituciones.
Directora de la Oficina de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad
Fuente: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=528745

