Mi regreso a la investigación no sorprendió ni a Zapatero, ni a mí
Bernat Soria, ex ministro de Salidad
Soria está satisfecho de su retorno a la investigación en el Centro Andaluz de Biología Molecular y espera ayudar a que inviertan empresas biotecnológicas y farmacéuticas. No entra en polémicas sobre sus reservas a la ley del aborto.
josé joaquín león | Actualizado 30.05.2010 - 11:26
EN octubre de 2009, seis meses después del cese como ministro de Sanidad, Bernat Soria dimitió como diputado y dejó la política activa. Hizo mutis y volvió a su laboratorio de Cabimer (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa), en la isla de la Cartuja de Sevilla. En este centro de investigación de elite, donde se le nota que se siente a gusto, nos recibe para la entrevista.
-¿A qué se ha dedicado en los últimos meses, desde que se retiró de la política?
-Supongo que se refiere a los últimos 12 meses, más o menos, desde que dejé de ser ministro... Yo no había abandonado del todo Cabimer cuando fui ministro, pero claro reduje mi grupo de investigación, no es igual venir un sábado por la tarde, que dedicarte de lleno. Ahora he montado el grupo de nuevo.
-¿Y qué hace?
-Para trabajar en investigación tienes que conseguir ayudas, por tanto pedir proyectos, y ahora ya tengo financiación. También dedicar tiempo al Departamento de Células Troncales y Reprogramación Celular, que tenía un grupo y ya hay siete, con un octavo que se incorporará, y está al 85%-/90% de capacidad. He dedicado bastante tiempo al programa de Terapia Celular y Medicina Regenerativa. Y una última parte, a la que debo dedicar más tiempo, es un observatorio de I+D en salud, cuyo cometido es detectar temas de frontera en salud, establecer alianzas internacionales y atraer inversores privados a la investigación biomédica.
-¿Pero hay interés por la inversión biomédica en Andalucía?
-Andalucía ha demostrado ser un objetivo para que se establezcan centros de investigación y también de producción farmacéutica y biotecnológicos. Intentaré ayudar en todo lo que pueda a eso.
-O sea que usted no sólo se dedica a investigar...
-Esa actividad, que conjunta la investigación con la búsqueda de alianzas internacionales y recursos privados, creo que sirve para aprovechar bien lo que he podido aprender como ministro.
-No quedó claro por qué se retiró de la política...
-He estado dos años en la política por un compromiso con el presidente del Gobierno. Ya está... Lo que pasa es que la gente se sorprende cuando uno cumple sus compromisos.
-¿Cuál fue el compromiso?
-Cuando me llamó el presidente Zapatero para ser ministro, yo estaba en Cabimer. Fue una sorpresa para todos y para mí también. Acepté, pero le dije que cuando terminara volvería a mi actividad. La vuelta a Cabimer habrá sido una sorpresa, pero no para Zapatero ni para mí.
-¿No le ofreció otro cargo cuando le relevó?
-Voy a contarle una conversación porque no es un secreto. Un ex ministro tiene muchas posibilidades. El presidente Zapatero me preguntó: `¿Qué quieres hacer ahora?`. Y yo le dije: `Lo que hablamos, volver a Cabimer`. Ése es mi proyecto, ser lo que era antes, pero con más experiencia.
-¿Cuáles van a ser sus principales proyectos en el futuro?
-Los tres temas a los que ya dedico más tiempo. Primero, nuestro proyecto de investigación básica, que es aprender más de las células madre y su uso en la terapia de la diabetes. Segundo, con la ayuda de médicos de varios hospitales del SAS, el uso de las células madre para dos patologías: el pie diabético y la esclerosis múltiple. Y tercero, lo que dije antes, aportar lo que pueda para que Andalucía se convierta en un cluster bioteconológico y farmacéutico.
-¿Es cierto que Andalucía es una de las comunidades que apuesta más por la investigación?
-Es cierto, con un criterio comparativo. Andalucía, a través de las consejerías de Salud e Innovación, está muy abierta a ese esfuerzo. Eso no significa que Andalucía sea la número uno del mundo. Pero quien conociera la Andalucía de antes, verá el progreso: hay buenas universidades y buenos centros. Aún son pocos, pero hay una actitud favorable.
-¿No teme que los recortes presupuestarios afecten a la investigación?
-Van a afectar, hay que ser realistas. Cuando una familia tiene apuros, establece prioridades; pues con el país pasa igual. De esta crisis tenemos que salir de modo que la innovación y los derechos sociales se mantengan. La investigación está afectada, pero debe quedar claro que es una prioridad.
-¿Cuáles son ahora los proyectos de investigación más avanzados en Andalucía?
-En terapia celular, Andalucía se ha convertido en la región de Europa con más ensayos clínicos. Hay 12 ensayos en marcha. En el sistema sanitario hay una actitud muy favorable, y no olvidemos que algunos consideran que es el futuro de la Medicina. La estructura andaluza de terapias avanzadas facilita que eso vaya adelante. Ahora bien es pronto para decir si será en diabetes, en ELA, en esclerosis múltiple donde los resultados se verán antes.
-No parece que la ciencia sea muy rentable en Andalucía.
-En Andalucía hay una ciencia básica muy buena, con una concentración de talento excepcional. Quizá lo que hay que pedir a ese talento es la transferencia al sector socioeconómico. Estamos en una sociedad con un alto índice de paro, y es obligación de los investigadores contribuir a cambiar el modelo productivo.
-¿Las células madre crearon expectativas irreales?
-Es difícil dimensionar lo desconocido. Cuando se conocieron las primeras investigaciones hubo temores excesivos y también expectativas excesivas. Mantenemos una línea prudente, pero es difícil.
-Sus investigaciones con células madre han recibido elogios, pero también críticas...
-Más que las críticas, me preocupan las descalificaciones. La descalificación es una crítica de bajo nivel intelectual.
-¿Le molestaron las críticas de la Iglesia a sus trabajos?
-Si hablamos de la Iglesia, tengo muchos amigos creyentes y católicos. Es curioso que, cuando me criticaron, también recibía cartas donde me decían: `Soy católico y rezo para le salgan bien los experimentos`. En la Iglesia, si hablamos de jerarquía, tuve una relación correcta con el cardenal Amigo Vallejo, no coincidiendo, pero sí con respeto, y también con el nuncio Monteiro. Luego hay sectores ultraconservadores, con unos planteamientos más ligados a sectores políticos. Preferiría que no hubiera esas críticas, porque eso ha creado una imagen de mí que no se corresponde con la realidad.
-¿Usted apoyaba la nueva ley del aborto?
-Eso es una trampa saducea... Yo fui ministro del Gobierno en el que se aprobó esa ley. Expresé mi opinión en su día. Después hay que ser leal, y lo sigo siendo.
-Pero no le gustaba...
-Le diré algo más. Hacía falta cambiar la ley, aunque la anterior fue una buena ley. El aborto en sí no le gusta a nadie, es un fracaso. Las sociedades han resuelto el problema con una legislación. La ética debe decidir en situaciones de conflicto y esta ley es similar a la de otros países europeos.
-Se dijo que usted no era favorable a que las menores de 16 años puedan abortar sin consentimiento paterno...
-Dentro de las leyes, hay matices que se discuten. Pero insisto en que, una vez aprobadas, hay que ser leal, y es un coste que yo pago.
-¿Las familias se deberían responsabilizar más de sus hijos?
-El primer responsable de la educación de los hijos es la familia, los padres. No se puede transferir al Estado la responsabilidad sobre los hijos. Yo entiendo que hay temas en los que es difícil el diálogo, pero se debe hacer un esfuerzo para reforzar la comunicación y hablar con los hijos. Aunque lleguemos cansados del trabajo, hay que estar disponibles, porque eso les dará valores. Esto hay quien lo ve desde una perspectiva religiosa, y otros no, pero todo es compatible.
-¿Se arrepiente de haberse dedicado a la política?
-No, no, para nada. Cuando acepté la oferta del presidente, yo no conocía la política por dentro, y me ha parecido apasionante. Ha sido un honor sentarme en el Consejo de Ministros.
-¿Volvería a la política?
-Creo que no. Es una etapa cerrada. Ahora tengo unos objetivos, a corto y medio plazo, y la política la pondría a muy largo plazo. Pero política es todo, es el compromiso con la polis. Por eso, estoy en la reflexión, en la Fundación Alfonso Perales, y colaboro con el Gobierno en aquello que el presidente estime que le puedo ayudar.
Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/713344/mi/regreso/la/investigacion/no/sorprendio/ni/zapatero/ni/mi.html

